Desviar no es una decisión de emergencia. Es una tabla preparada con anticipación que dice a dónde ir, con qué costo y quién lo autoriza.
Cada cierto tiempo un paso crítico se congestiona: un canal, un puerto, una frontera terrestre. La reacción típica es empezar a buscar alternativas cuando el problema ya está sobre la mesa, que es cuando esas alternativas ya están saturadas por todos los demás.
La tabla que hay que tener escrita antes
- Puerto o paso alternativo para cada corredor activo, con su tiempo de tránsito adicional.
- Diferencia de costo estimada, incluyendo el tramo terrestre extra en destino.
- Quién autoriza el cambio y hasta qué monto, sin escalar a gerencia.
- Qué se le comunica al cliente final y en qué momento.
La cuarta línea es la que más se olvida y la que más molestias evita. Un cliente al que se le avisa del desvío con la alternativa ya decidida recibe una noticia; el mismo cliente enterándose tres días después recibe un problema.
La tabla se revisa dos veces al año y toma medio día. Es el ejercicio con mejor relación entre esfuerzo y tranquilidad de toda la operación.



