Cuando la pieza no entra en ninguna vía diurna, el proyecto se gana en el estudio de ruta, semanas antes de mover nada.
Un tanque de tratamiento para una planta sanitaria: 210 toneladas, indivisible, con destino a una obra en una zona residencial en crecimiento. Entre el puerto y la fundación había veintiocho kilómetros, tres pasos a desnivel, una red de cableado aéreo y un municipio que autoriza tránsito especial únicamente entre la una y las cinco de la madrugada.
El trabajo empieza antes de la carga
El estudio de ruta tomó cinco semanas. Se midió altura libre en cada paso, radio de giro en cada esquina y capacidad de carga de dos puentes. Dos de los pasos a desnivel obligaban a un desvío de once kilómetros por vía industrial; el tercero se resolvió con retiro temporal de cableado coordinado con la distribuidora eléctrica.
- Plataforma modular autopropulsada de 24 ejes.
- Dos grúas de apoyo para el izaje final sobre fundación.
- Permiso municipal de tránsito nocturno con escolta y corte parcial de vía.
- Retiro y reposición de cableado en dos cruces, con la distribuidora en sitio.
El traslado se ejecutó en una sola noche. La velocidad promedio fue de seis kilómetros por hora, con dos detenciones programadas para verificar amarres. A las 4:40 el tanque estaba en obra; el izaje se hizo con luz del día siguiente, con el acta firmada antes del mediodía.
En carga de proyecto, la noche del traslado es la parte fácil. Lo difícil son las cinco semanas anteriores, en las que nadie ve nada moverse.
Jefatura de carga de proyecto
0
incidentes y cero desviaciones del cronograma acordado



